miércoles, 11 de abril de 2007

Reflejo de un soñador

No sólo su tez oscura revela la profundidad de sus raíces africanas, también su optimismo y vocación por el canto. Como todas las mañanas Rogelio luce feliz, con ansias de vivir un día más en su Cuba natal. En compañía de María, su esposa, se levanta al alba para beber de un cálido y aromático café. Luego de saborearlo, lentamente como de costumbre, acerca su cabeza a los labios de la mujer que lo ha acompañado por más de 40 años. Se prepara para recibir de manos de ella su caña y un bolsito de pesca, además de sus infaltables y tiernas bendiciones.

Sus oscuras y viejecillas manos reflejan una gran dedicación, que a lo largo de su existencia ha transmitido al trabajo de pescador que realiza a diario; el cual, más que una obligación de supervivencia, resulta ser una terapia, impulso y pasión que lo llenan de regocijo. Es en ese encuentro místico, entre él y el mar, donde se forjan todos sus sueños y esperanzas, que a lo largo de su vida han quedado resueltos.

Rogelio es un hombre satisfecho, orgulloso de sí mismo y de los suyos. Abstraído a cabalidad de los placeres materiales, pues ,a su parecer, lo inquietan y afligen. Mar, familia y el grueso aroma a tabaco de su pipa bastan para sentirse íntegro.

No hay comentarios: