miércoles, 18 de abril de 2007

Pulitzer a la chilena

Ahora todos quieren saber de ella, dónde estudió, con quien pololeó, mientras que hace unas semanas atrás era una total desconocida para la gran mayoría de los chilenos. El premio Pulitzer, galardón otorgado a Andrea Elliot la periodista “chilena” genera gran interés. Ahora las más connotadas universidades nacionales desean su presencia e incluso circula en la web el spot publicitario que realizó hace más de diez años atrás, para que todo mundo pueda apreciar como era en aquella época la hoy famosa escritora.
La chilenita ganadora no estudió periodismo en nuestra tierra, sino en Norteamérica y tampoco nació en nuestro país, bastaba que su madre fuera nuestra compatriota para sentirnos orgullosos de que una de las nuestras había ganado el pomposo premio “Pulitzer” que, para los oídos jaguares, retumba como si fuera un famoso hit del momento.
Así somos los que vivimos en esta larga y angosta faja de tierra. Tratamos con ahínco que el nombre de nuestro país aparezca mencionado más allá de nuestras fronteras. Y que mejor si es por un trabajo bien hecho. Nos aferramos bien, apegados a aquel que es digno de elogios, llegando incluso de buscarle algún parentesco o conexión con nosotros. Esta vez el turno fue para Andrea Elliot quien no sólo recibió como premio 10.000 dólares, sino también la popularidad y singular alegría entre quienes habitamos en este humilde país.

miércoles, 11 de abril de 2007

Reflejo de un soñador

No sólo su tez oscura revela la profundidad de sus raíces africanas, también su optimismo y vocación por el canto. Como todas las mañanas Rogelio luce feliz, con ansias de vivir un día más en su Cuba natal. En compañía de María, su esposa, se levanta al alba para beber de un cálido y aromático café. Luego de saborearlo, lentamente como de costumbre, acerca su cabeza a los labios de la mujer que lo ha acompañado por más de 40 años. Se prepara para recibir de manos de ella su caña y un bolsito de pesca, además de sus infaltables y tiernas bendiciones.

Sus oscuras y viejecillas manos reflejan una gran dedicación, que a lo largo de su existencia ha transmitido al trabajo de pescador que realiza a diario; el cual, más que una obligación de supervivencia, resulta ser una terapia, impulso y pasión que lo llenan de regocijo. Es en ese encuentro místico, entre él y el mar, donde se forjan todos sus sueños y esperanzas, que a lo largo de su vida han quedado resueltos.

Rogelio es un hombre satisfecho, orgulloso de sí mismo y de los suyos. Abstraído a cabalidad de los placeres materiales, pues ,a su parecer, lo inquietan y afligen. Mar, familia y el grueso aroma a tabaco de su pipa bastan para sentirse íntegro.

martes, 3 de abril de 2007

Mujeres al ataque




En un país tradicionalmente dominado por hombres resultan esperanzadores los escritos de Claudia Aldana Salinas. Sus inicios fueron en el suplemento del diario El Mercurio, llamado Zona de Contacto. Hoy, desde la tribuna de la revista "Ya" -del mismo medio- es la fiel representante de muchísimas mujeres gracias a su columna "Treinta y uno". Bajo el seudónimo de Consuelo Aldunate, describe en forma lúdica y auténtica a la soltera de las tres décadas, creando un rincón para que las féminas se sientan comprendidas, entre lo que para muchos podrían ser banales comentarios.

Sus deslenguadas descripciones son un reflejo de esta especie de transición por la que atravesamos como país, de ese traspaso de mando; ya que hoy son ellas las que, sin vergüenza, se atreven a mostrar aquello que hace poco tiempo atrás jamás hubieran comentado.

Para esta periodista y cientista política egresada de la Universidad Gabriela Mistral, sus experiencias son claves a la hora de detallar entretenidas columnas. El personaje creado por esta escritora sirve para representar con bastante acierto el conflicto por el que atraviesan muchas mujeres, a causa de los alocados tiempos que corren. Consuelo Aldunate lo tiene todo, dinero, éxito laboral, se viste en las mejores tiendas de la capital, pero a diario es el personaje principal de intrincados episodios buscando ese mal necesario: el añorado príncipe azul.

Burlándose de los chilenos, Consuelo también se ríe de sí misma, de su soltería, intentando en su desesperada carrera resultar triunfante. Con sus envolventes historias no sólo entretiene, sino que es capaz de aconsejar a las confundidas, y, a su vez, de expresar una palabra de aliento para aquellas más desesperadas, con situaciones que desde lejos se aprecian como hechos simples de la vida, pero en los que más de alguna vez nos hemos sentido protagonistas.

Claudia Aldana, a través de Consuelo, se atreve a relatar sin tabúes situaciones bochornosas para muchas. Pero no sólo el sexo femenino se entretiene con sus historias, sino que son muchos los hombres que pueden conocer cómo piensa y siente la mujer moderna gracias a sus relatos.

Su creativo e irónico estilo le permitió publicar la novela "Happy Hours" con un éxito de ventas y la aceptación de sus artículos la llevó a exponer en "31 Profesión: Soltera" una recopilación de sus mejores columnas en cinco años.

Aldana, detalladamente, deja al descubierto en sus artículos las debilidades y bochornos en situaciones cotidianas que le ocurren a un gran porcentaje de las chilenas. Completamente desvergonzada y sin el temor, tan característico de nuestra idiosincrasia al que dirán, entrega un criollo panorama de las insaciables necesidades de un segmento social específico.

Es así como, todos los martes, millones de chilenas canalizan todas sus ansias en leer la sagrada columna de la Consu, entreteniéndose con sus lúdicas y desvergonzadas historias de mujeres ávidas de ser queridas, de ser valoradas y respetadas tal cual son.