La chilenita ganadora no estudió periodismo en nuestra tierra, sino en Norteamérica y tampoco nació en nuestro país, bastaba que su madre fuera nuestra compatriota para sentirnos orgullosos de que una de las nuestras había ganado el pomposo premio “Pulitzer” que, para los oídos jaguares, retumba como si fuera un famoso hit del momento.
Así somos los que vivimos en esta larga y angosta faja de tierra. Tratamos con ahínco que el nombre de nuestro país aparezca mencionado más allá de nuestras fronteras. Y que mejor si es por un trabajo bien hecho. Nos aferramos bien, apegados a aquel que es digno de elogios, llegando incluso de buscarle algún parentesco o conexión con nosotros. Esta vez el turno fue para Andrea Elliot quien no sólo recibió como premio 10.000 dólares, sino también la popularidad y singular alegría entre quienes habitamos en este humilde país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario