La iniciativa gubernamental de entregar el llamado “maletín literario” a 400.000 de las familias más pobres de nuestro país, no soluciona un problema de fondo.
El programa, que será llevado a cabo entre el 2008 y 2010, pretende que la población nacional más vulnerable tenga a su alcance obras de literatura nacional y universal para fomentar así la utilización de un vocabulario cercano a los usos y costumbres de nuestro país, el respeto por la diversidad y también contribuir a la formación humana y cultural de los estudiantes y sus familias.
Según la profesor de educación general básica Rodolfo López, el programa sería una estrategia política del gobierno, pues a su juicio los objetivos planeados con esta iniciativa se lograrían con un intenso trabajo de promoción de la lectura a nivel nacional, que hasta el momento no se ha realizado, “nadie te asegura que se hará un buen uso de los libros otorgados, no es que desconfiemos de las familias, el punto es si tienen las herramientas adecuadas para aprovechar al máximo el material”, agrega.
La iniciativa presidencial que cuenta con un presupuesto cercano a los once millones de dólares, molesta a Patricia Muñoz, administradora de la librería universitaria, “creo que esto sólo servirá para que ciertas editoriales se llenen de dinero”, además siente que está es una medida injusta pues beneficiará a ciertas entidades y no ayudará a que las familias se impregnen del rico mundo de la lectura y sus beneficios.
Por su parte López recalca que en muchos casos los libros hasta podrían ser vendidos o botados, “tengo serias dudas en términos de la correcta fiscalización de esta genial idea de la presidenta”. El profesor piensa que es necesario un arduo trabajo de capacitación de personal e intervención al interior de las familias destinatarias del beneficio. “Si queremos ayudar hagámoslo como corresponde y con altura de miras”, sentencia López.
miércoles, 10 de octubre de 2007
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